Las pasiones que se depositan en la cocina son de sobra conocidas. Una clara afirmación de este fenómeno es la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel, quien en el relato devela cómo aquello hecho con amor tiene mayúsculos efectos en el comensal.
Nada muy lejos de la realidad, al menos para las baristas puertorriqueñas Kathy Muir y Steffany Vázquez, quienes con su fijación por el café apuestan a la felicidad de aquel que pruebe sus obras.
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